El día en el que Michael Huemer hizo acto de presencia en París

A raíz del atentado terrorista de París, las redes sociales se inundaron de fotos, frases y comentarios en favor de las víctimas parisinas, hasta el punto de que Facebook llegó a habilitar una opción para teñir la foto de perfil con los colores de la bandera de Francia.
No fueron pocos los detractores. Muchas personas, decidieron salir en defensa de todas aquellas víctimas silenciosas a las que nadie defiende y a nadie parece importar. El debate quedó servido. ¿Es criticable que solo nos involucremos en aquellas causas que nos afectan de forma más directa?

Evidentemente, en tanto en cuanto el humano es un ser social, se relaciona. Por tanto, es del todo normal que padezcamos más por aquellas situaciones que afectan directamente a aquellos individuos con los que nos sentimos más identificados o tenemos una relación más cercana (la muerte de un familiar nos afecta más que la de un extraño), las personas tienen diferentes sensibilidades y no existe una única que deba prevalecer sobre las demás. No es criticable que a una persona le afecten más unas situaciones que otras, lo que sí es problemático, es que los ciudadanos no presten atención a las decisiones políticas que toman sus gobernantes  hasta que se ven perjudicados de forma directa.

La ignorancia y la irracionalidad pueden llevar a los ciudadanos a tolerar decisiones políticas que atentan directamente contra su propio bienestar o contra el de otros individuos. Por tanto, sí. Es perfectamente criticable que los individuos solo se interesen por aquellas decisiones políticas que les afectan de forma más directa (decía Thomas Jefferson que el precio de la libertad es la eterna vigilancia). No solo porque pueden perjudicar a otras personas (que también), sino porque les pueden acabar afectando a ellas mismas.

Nótese, que aunque prestar atención a las decisiones políticas sea aconsejable (deberías estar vigilante a las decisiones que los gobernantes toman por ti), no significa que los individuos tengan la obligación de hacerlo (parte de tu tiempo ha de ser destinado, sí o sí, a supervisar las acciones que acometen los gobernantes).

Es más, como a continuación veremos, mantenerse ignorante en política es lo más racional. Y es que informarse sobre cuestiones políticas tiene un coste nada despreciable. Al fin y al cabo, para solventar un problema, máxime si éste entraña cierto grado de complejidad, es necesario tener conocimientos claros y concisos sobre la matéria en cuestión. Sucede que hacerse con toda esta información requiere tiempo, dinero y esfuerzo. Recursos que, por otro lado, son escasos.

Además, no todos tenemos la misma capacidad para influir sobre la forma de pensar de nuestros políticos. Mientras los lobbies (tanto del sector público, como del sector privado), que viven bajo la sombra del Estado, tienen una capacidad de persuasión muy elevada en la toma de decisiones diária de los políticos, los votantes solo tienen la oportunidad de votar cada cierto tiempo un conjunto de ideas etéreas y genéricas, que procuran lanzar un mensaje más o menos coherente con una serie de principios defendidos por amplios sectores de la población, y que normalmente no tienen nada que ver con el conocimiento específico y especializado que cada situación requiere.

Entonces, si nuestra capacidad para influir sobre las decisiones que nuestros políticos han de tomar por nosotros es prácticamente nula, y nuestros recursos son escasos (existe un coste de oportunidad derivado de adquirir información política) ¿Dedicaremos una parte sustancial de nuestros recursos a; primero, hacernos con la información necesaria para poder valorar con rigor cualquier decisión política y; segundo, supervisar, valorar y corregir las acciones políticas que acometen nuestros dirigentes?

No es cuestión baladí que los incentivos en la estructura organizativa de una sociedad estén perfectamente alineados para que los individuos que la integran permanezcan ignorantes ante los planes de sus “representantes”. Es más, aunque quisiéran, no podrían tener un conocimiento especializado en todos los ámbitos, puesto que eso supondría que los votantes tienen capacidades cognitivas sobrenaturales.

Pero la cosa no acaba aquí. Para más inri, mantenerse irracional en matéria política, también es lo mas racional. Hay ciertas cosas en las que la gente cree sin tener en cuenta el grado de evidencia empírica que las respaldan (sesgos). Si eres irracional puedes creer en todo aquello que te agrade o te recomforte, mientras que si eres racional no. El caso es que solo nos comportaremos de forma racional cuando los costes de superar nuestros sesgos o nuestras creencias más íntimas, sean más bajos que las ganancias que esperamos obtener. Michael Huemer lo explica mucho mejor que yo aquí.

Trataré de explicar estos dos conceptos (Ignorancia racional e irracionalidad racional) a través de los atentados de París, mencionados al principio del texto. Empezaré exponiendo el contexto en el que se toman las decisiones políticas, luego haré un repaso sobre algunas de las consecuencias de la intervención del gobierno francés y acabaré explicando como estos conceptos afectan al proceso de toma de decisiones (cabe señalar que estas asumpciones no estan libres de sesgos).

Después del atentado de París, tanto los gobernantes como los ciudadanos de a pié, sienten la necesidad de vengarse y de maximizar su seguridad, de manera que, debido al calentón y sin haber reflexionado sobre las implicaciones que estas medidas podrían tener, deciden bombardear territorios sirios bajo dominio del Estado Islámico y cerrar las fronteras. ¿Son estas medidas racionales?

Empecemos por el ataque aéreo. ¿Por qué ISIS escogió Francia? Pudiere ser porque Francia lleva tiempo atacando zonas del ISIS (los estados que intervienen en conflictos ajenos son más proclives a recibir ataques) ¿Contribuirá (el ataque) a minimizar el número de víctimas francesas en el futuro? No parece que un ataque esporádico y descoordinado vaya a acabar con el problema, en todo caso, habría servido para agravarlo ¿Que consecuencias podría tener intentar acabar con ISIS sin hacerlo simultaneamente con Al Assad? A tenor de que la mayoría de la población de Siria es sunií, lo más probable es que se extienda el descontento entre éste grupo. Al fin y al cabo los miembros de la oposición deberán escoger entre ISIS o Al Assad (las perspectivas para los rebeldes en una Siria gobernada por Assad son negras).

En cuanto al cierre de fronteras, teniendo en cuenta que algunos terroristas tenían nacionalidad francesa podría llegar a resultar inútil. Por si fuese poco, es una condena para todo aquel que huye de la guerra y un ataque a la libertad de movimiento de las personas.

No digo que no se puedan dar situaciones en las que un Estado  (o una coalición de Estados) pueda intevenir en un conflicto extranjero, sobretodo en aquellos casos en los que su pasividad implique consecuencias futuras desastrosas. Me gustaría poner un ejemplo para señalar éste último punto:

Imaginemonos que el gobierno de EEUU, después del ataque nipón a Pearl Harbor, decide entrar en guerra con Japón pero se mantiene al margen de la Segunda Guerra Mundial. Lo más probable hubiese sido que Europa sucumbiese a las Potencias del Eje o al Ejército Rojo. Por motivos consecuencialistas, no podríamos decir que la decisión de EEUU fuere descabellada.

No es el objetivo de ésta entrada, ni siquiera está en nuestras manos, determinar cuando una intervención extranjera pueda ser conveniente o  no. Lo que pretendo poner de relieve, con más o menos acierto, es que ex ante es muy difícil predecir las posibles consecuencias que puede tener una intervención militar en países extranjeros. Por tanto, a priori, deberíamos rechazar de plano cualquier tipo de intervención que sea tomada a la ligera por nuestros políticos, esencialmente porque pueden poner en riesgo tanto nuestra seguridad como la de los habitantes de países ajenos.

El problema de la ignorancia racional induce a los ciudadanos franceses a no adquirir los conocimientos necesarios para tener una opinión fundada sobre la evolución de los acontecimientos en Siria. El problema de la irracionalidad racional es responsable de que, a consecuencia de los sesgos (derivados en este caso de la falta de información), la población francesa tenga tendencia a demandar medidas irracionales a su gobierno (al auge de partidos como el Frente Nacional me remito).

Por los motivos aquí expuestos, debemos reclamar a nuestros gobernantes y a los de otros países (aunque también a todo aquel que coarte la vida de otra persona) que nos devuelvan lo que es nuestro. A saber, nuestra soberanía, la única que existe, la del individuo. Para que el grupo no hable en nombre de la persona, para no meternos en guerras en las que no nos queremos meter, para no bombardear a quien no queremos bombardear, para no financiar guerras en las que no creemos, para no vender armas a quien no le queremos vender armas, para que quede garantizado, sea donde sea, el derecho de asociarse y desasociarse. Para ser libres.

“Una sociedad que renuncia a parte de su libertad para obtener algo de seguridad, no merece ninguna de las dos”
Benjamin Franklin

Fuente: Huemer, Michael. “Why people are irrational about politics”. http://www.owl232.net/irrationality.htm#4

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